Yo no quiero que empiece el cole

Qué pocas ganas de colegio tengo. Que no quiero ir. No quiero madrugar, no quiero pensar en el coche frío por las mañanas, no quiero tener que estar mirando el reloj, La opinión de M., el principal interesado en esta historia, no la tengo muy clara. Diría que está expectante, porque su cole mola mogollón. Que si las asambleas, que si los proyectos, que si sus cosillas por aquí y por allá. IMG_3995

Este último día de vacaciones no estoy muy inspirada, está siendo como despedir a un amigo querido, pero bueno. Hay cosillas buenas, claro. De momento solo quería dejar por escrito, para cuando lo leáis, que no. Yo no estaba deseando que empezara el cole, hijos míos ❤️

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Tigo

Según crecen los enanos, se nos van olvidado algunas de sus etapas pasadas. Luego, un buen día, te das cuenta de que la pequeña está repitiendo alguna que ya pasó el mayor, y te entra la nostalgia y el alivio: nostalgia porque eran muy chiquititos y en realidad era muy bonito, y alivio porque te das cuenta de que, aunque parezca que no, todas esas etapillas pasan y son reemplazas por otras igual de intensas y adorables. IMG_3651

Hablo de la mamitis, claro.

Laniña se pasa el día diciendo algo desde lo más profundo de su corazón una palabra que me desarma: tigo. Tigo es contigo. Ella se debe de pensar que son dos palabras: con y tigo. Y el con, pues como que le sobra. Ella a lo importante, al meollo de la cuestión: tigo.

Es adorable, de verdad que sí, y a mí me genera una ternura importante: tigo a la cocina, tigo al baño, tigo a tirar la basura, tigo a cocinar, tigo a tender, tigo a leer, tigo al ordenador…tigo, tigo, tigo.

Yo (muchas veces previo resoplido interior, porque es que es todo el rato, a todas las horas de todos los días), le contesto: ¿migo?

Y se le ponen los ojos pequeñitos y achinados de la alegría que le da ver que has captado el mensaje y que te la llevarías, encajada en la cadera, hasta el fin del mismísimo mundo.