Lamparones

Llevo todo el verano para pintarme las uñas y solo he conseguido lacar un dedo gordo, y fue hace tantos días que ya está medio borrado. Esto lo digo porque en la foto que voy a poner se me ve dicho pulgar, deslucido el pobre, un pulgar muy de madre, y por explicarme.IMG_2128

Dicho esto; yo pensé que traía ropa de sobra, pero va a ser que no. He llegado a la conclusión de que es que sin mancha,no hay alegría. He observado que con el yogur, la comida normal, la fruta… se medio controlan. Pero claro, es ver un helado como este, y dejarse llevar por la pasión. Salen de punta en blanco después del baño, pero a los diez minutos chorrean nata hasta por los agujeros de la nariz. Tan ricamente, como si nada importase en el mundo más que conseguir llenar la cuchara de nuevo y saborear el manjar.

Quedan pocos días para que estos excesos queden retenidos hasta el año que viene, así que me he propuesto disfrutar, dejarme llevar y pensar que la ropa se va a multiplicar por arte de magia. También la mía, eh, que entre el subidón de azúcar del helado y el de oxitocina de los niños felices, me ha debido de temblar un poco el pulso y he vuelto a casa con un lamparón de tamaño XL 😂

 

 

De la mano

Estando de vacaciones, yo observo la vida con más detenimiento. Voy por estas calles que no son las mías más despacio de lo normal, dando pasos largos y lentos para ir esperando a los dos niños, que también se contagian del ritmo vacacional y tardan una hora en recorrer quinientos metros, pero qué más da. Las calles y las plazas están llenas de familias como nosotros, con bebés de las manos, niños que solo se alejan unos metros, y adolescentes que van cerca de los padres, pero sin esa facilidad que sí guardan los hermanos pequeños para la cercanía física con los progenitores, y que lo mismo te abrazan una pierna, que te dan un beso en la mano o se restriegan la mejilla contra tu tripa buscando un abrazo fugaz.IMG_2040

Yo procuro no adelantarme mucho a los acontecimientos, y desde luego sacar lo bueno de cada etapa, pero hoy volviendo de comer el helado me he dado cuenta de que el privilegio de llevar (o dejarte llevar) por un niño, a su ritmo, de la mano, sin prisas y sin planes cerrados… debería ser una sensación perpetua ❤️