El moño temporal

Hay una actividad que llevo a cabo diaramente unas ochocientas veces: recoger el pelo a Laniña. Coletas, moños, diademas… da igual. Es hacer el recogido en cuestión, y verlo desaparecer en cuestión de minutos.IMG_1482

Un pensamiento recurrente que me sobreviene cuando la veo arrancarse la goma con una habilidad verdaderamente fascinante es algo un poco radical: corte a lo garçon, como se lo cortó  una vez mi amiga Laura en el bachillerato.

Luego lo pienso, y me digo: ¿me voy a privar yo, y de paso a toda la familia, de las risas al verla retirándose el pelo de la cara con ese arte que ella tiene, que parece que lleva años ensayando la pose? ¿Voy a hacer yo, egoísta, desaparecer esos gritos familiares  cada vez que no encontramos ni una goma en toda la casa porque las pierde de dos en dos?

Y por último, pero no menos importante: ¿me siento preparada para enfrentarame a la hipotėtica situación de acercar unas tijeras al cuerpo siempre en movimiento de mi hija, con todos los riesgos para mis nervios que  eso implica?

La respuesta a esta tres preguntas es un rotundo y sonoro ¡NO!

Igualito al que ella entona cuando le digo: Hija, ven aquí un momentito que hago la coleta, porfavor 😂

Seguro y confiado

A veces se pasa tan rápido por la vida que, si te descuidas, te puedes saltar momentazos. Esto pasa mucho con los niños, porque tienen el don de adquirir habilidades muy rápido y con una naturalidad envidiable.IMG_1387

No es la primera vez que escribe su nombre, pero sí la primera que lo hace seguido, sin pensar, seguro, confiado y sin la g del revés 😂

 

 

Estas cosas pasan de un día para otro.

Y emocionan mucho. ❤️