Aquí huele a gamba

En casa, la comida la hacemos entre todos los que estemos. Entre semana, ahora en verano, solemos ser el niño, la niña y yo.IMG_1436

Rápido y limpio, lo que es rápido y limpio, este sistema no es.

Acabo de cáscaras de patata, peladuras de calabaza, sal y perejil que no es ni medio normal, pero es que me han salido cocinillas, qué le voy a hacer. Yo me lo tomo como una inversión a futuro, y pienso que en unos cuantos años les tendré haciéndo la ensaladilla mientras yo dormito en la distancia.

Como hoy por hoy eso es una ensoñación a futuro, la liamos todos los mediosdías. Hoy hemos hecho lo que comocemos como arroz marinero, que no es otra cosa que arroz con productos del mar varios. Un poco laborioso, pero muy rico. El tema es que cuando hay tantos frentes abiertos (fuegos, puertas, niños yendo y viniendo cortando puerro, mangueras encendidas, una dejando el pañal por decisión propia y otro especialmente independiente  y pidiendo cada vez más responsabilidades culinarias), alguno acaba saliendo de mi zona de control.

Hoy ha sido el tema de la campana: se me ha olvidado encenderla.

Solo nos hemos dado cuenta de este hecho cuando, tras recoger la cocina y encaminarnos a otra cosa mariposa, M. se ha parado en medio del pasillo, me ha mirado, ha encogido la nariz y ha dicho a todo aquel que ha querido escucharle:

-Aquí huele a gamba.

Este tipo de reacciones hacen que me vuelva a quedar súper claro que mucho más que las palabras, son nuestros ejemplos los que de verdad calan en los hijos: esa afirmación la lleva entonando su padre desde que nos arrejuntamos como familia y en casa se cocina pescado.

Lo que viene siendo predicar con el ejemplo 😂

 

El post fallido

Iba a escribir sobre la escapada femenina que hemos tenido esta tarde mi flor silvestre y yo para comprar helados y para que nos diera el aire. Ha sido un momento de unión precioso, de verdad que sí, de esto que sientes que te ensancha el pecho cada vez que sus ojitos y los tuyos se encuentran. IMG_1410

Muy recomendable, esto que dicen de tiempo de exclusividad para cada hijo y tal.

Como digo, iba a escribir sobre nuestra compra perfecta, con ella tan feliz en el carro con su pseudopijama y su gorra hipster, tan risueña, con el súper tan vacío y tan fresquito…

Pero ese post nunca se escribirá como tal, porque en esto de la maternidad las realidades cambian en cuestión de minutos, y la mía en este mismo momento siente bastante hostilidad hacia Laniña, quien incomprensiblemente sigue despierta después de toda un día de piscina y jardín.

Me crispa los nervios.

Y con esta situación, voy a publicar este desahogo desesperado, la voy a dar otros cuantos besitos y voy a apagar la luz. Todo irá bien mientras no me diga mami, o me coja la cara con sus manitas para plantarme un beso, o se ría con sus ojillos para ver si me contagia y se me pasa el sueño y las ganas de descansar y nos ponemos a jugar a las pedorretas o a las cosquillas o a saltar en la cama intentando no despertar a M.

Es una decisión complicada: una quiere seguir hostilizada para que se duerma de una vez, pero es que me lo pone taaaaaaan difícil… ❤️