Disyuntiva

Hay una cosa muy buena de Laniña: lo mismo es una diva divina a la que le encanta llenarse de pulseras y retirarse el pelo de la cara, como que se convierte en un cachorrillo de tigre, salvaje y locuela, a la que le importa bien poco el glamour.IMG_1361

Como es muy pequeña supongo que está en fase de definición, y le cuesta elegir cuál de sus dos vertientes afianzar. Por eso hoy, divina, peinada y limpia de camino al parque, no ha podido evitar meterse hasta media pierna en un charco gigante, residuo de la tormenta de ayer.

El momento ha sido grandísimo, tanto como su disgusto al darse cuenta de que sus queridas zapatillas rojas, heredadas de una primita mayor, se habían llenado de mierda. Literalmente, era un charco de los más apestosos que yo haya visto jamás.

Ha llorado muy fuerte durante bastantes minutos, diciendo «susio, susio«. Que estaban sucias las zapas.

Cuando M. ha dejado de intentar consolarla y le ha propuesto ir al columpio, su vena silvestre ha vuelto a aflorar y se ha ido feliz tras su hermano, correteando descalza y apestosilla, ajena ya a sus zapatillas susias.

No sé cómo será de mayor, pero tal y como es ahora, nos llena de agotamiento y alegría.

Así que… ¿para qué elegir?☺️

Un alto en el camino

Hoy escribo con una sola mano: mi flor tiene fiebre. Esto significa que en cuando se le pasa el efecto de chute medicinal, solo quiere teta. Toooodo el rato, toda la noche, que lo veo venir 🙂 IMG_0749

Esta tarde han tenido un rato en el que el subidón medicinal de una ha coincidido con las ganas de salir del otro, y ambas cosas con el fin de la tormenta. Hemos salido, y he notado que estaban muy en su planeta, así que he cogido mi libro y me he sentado en el suelo junto a ellos. Es Harry Potter y la piedra filosofal, edición ilustrada. Hace unos días que este libro de mi adolescencia me llamó, y me dejé llamar.

Leyéndolo despacio, otra vez como entonces, he comprendido que a veces, en momentos en los que me toca ponerme al mando de algo grande, desconocido y desde luego impresionante y abrumador, me hace falta salirme algunos ratos del camino por el que transito de nuevas, sabiendo que cada paso es nuevo y que lo doy sin referencias. Y al salirme durante esos momentos a la cuneta, lo que busco es refugiarme en la adolescente sin preocupaciones que un día fui.

Harry Potter y su universo, me ayudan así 🙂

Y otra gran noticia: al ser ilustrado, M. no ha podido resistirse a preguntar en varias ocasiones…  ¿se estará acercando ya el momento de leer cada noche un capitulillo de la saga antes de dormir? ❤️

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