Ignorado Rayo McQueen

Lo bueno de tener una hermana a la que saco diez años es que me sé de memoria, pero de memoria, todas las pelis de Disney. Qué sacrificio, eh. Lo que hace una por una hermana… Mentira. Mentira podridísima. Me encantan. Y la memoria, ay, se ha mantenido firme, al pie del cañón durante todos esos años que han pasado entre que finalizó la época de ver pelis con la niña que era mi hermana, y el momento en el que yo decidí tener un hijo, de modo que todavía recuerdo perfectamente cada compás. Fue fácil y habitual verme con mi bombo de ocho meses recorriendo las grandes superficies de entretenimento en busca de mi botín cinéfilo, deseandito que naciera el polluelo para rememorar aquellas grandes tardes de manta y sofá al ritmo de La Marcha de los Elefantes, del Supercalifragilístico, del Ciclo de la Vida. 
Mi muñeco Fillmore, amigo de Rayo y mi preferido,
acompañándome una noche cualquiera al teclado.
Sí, es mío 🙂 El niño tiene otro.
Bueno, pues no. Éste, mi hijo, ha sido un niño que ha pasaode la tele olímpicamente durante mucho más tiempo del que yo, adicta a las películas infantiles, consideré razonable.


Pero empecé a currar, como ya he dicho, en casa. Y claro, es que aquello ya era de fuerza mayor: había llegado el momento de, mientras yo trabajaba, poner alguna de las pelis a las que yo llevaba año y medio quitando el polvo. Empecé, por aquello de hacerlo lo más natural posible, por la peli de Cars (es que a M. le encantan los cochecitos). Era una de las más nuevas, de estas que ya nos pillaron de últimas a mi hermana y a mi. Pero…me cautivó. A mí, sí. El niño, pues bueno…al principio, esto es, más o menos durante el primer mes, no hizo ni el más mínimo caso a la televisión. Pero ni el más mínimo, eh. Pero bueno, como soy una madre de estas preocupadísimas por el futuro de mi polluelo, y se la plantaba en inglés, yo me decía para mí “ bueno, ¿qué no hace caso a la historia? Pues por lo menos se va quedando con el tonillo, con el runrún del inglés”.

A las dos semanas me sabía los diálogos de memoria. Empecé a alternarla con el castellano para ver si así, en el idioma patrio, el crío se animaba. Nada. A las tres semanas, a punto de desistir de mis intentos televisivos, decidí no ponerla. Pero de pronto, entre los juguetes que invadían el salón y la pantalla del ordenador en el que yo trabajaba, llegó hasta mí un nuevo gruñido (todavía no hablaba) que se dirigía a la televisión. ¡El niño preguntaba por la peli! Oh, maravilla. Le puse el dvd…y se quedó enganchado. Yo le miraba flipando, apoyado él en la mesa con un cochecito en la mano. Pero la magia duro minutos; unos tres minutos, calculo yo. Después, empezó a sus cosas: rodar el coche por cualquier superficie y destruir, digo estimular su intelecto mediante el juego mientras la peli estaba de fondo. 
Yo, sinceramente, estoy ya de la peli hasta las mismas narices. Son muchos pases, ya. Ha habido incluso noches gloriosas en las que he soñado ser un bólido de carreras con una única preocupación: encontrar gasolinera. Que no es esto ni medio normal.
Bueno, pues como digo, así han pasado mucho meses, con la peli de Cars convertida en la banda sonora de nuestras mañanas a la que nadie hace caso: el niño porque pasa y la madre porque se la sabe de memoria. Pero el tío, aunque jamás se ha sentado ni cinco minutos a mirar los dibujos, se conoce a toda la banda: McQueen, Mate, Sally, Fillmore…y luego le regalaron la peli número dos, con Francesco, Holly….todos forman parte de nuestro día a día. ¿Cómo se ha quedado el colega con los nombres, colores y escenas en las que sale cada coche, si nunca jamás se sienta a verla, si siempre está más entretenido “cocinando” o haciendo filas de coches, o haciendo montañas de ropa? Nadie lo sabe. Pero es que el muchacho es como un perro con su hueso: tú prueba una mañana a no ponerle la peli. Se ofusca que da gusto, y ofuscado supervisa bien de cerca todo el proceso de apertura de dvd, selección de menú…en fin, todo el rollo mientras sigo los pasos para poner a Rayo una vez más. Y luego, una vez puesta la peli y en marcha todos los coches protagonistas de la bonita historia de amistad y esfuerzo, entonces ya sí, ya se siente él libre para ponerse a sus cosas y pasar totalmente de la pantalla.

Parece que ahora poco a poco, va entrando con Nemo…veremos qué nos depara ésta nueva aventura acuática. Por lo menos, seguro que un poco de variedad. ¡Algo es algo!
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15 comentarios en “Ignorado Rayo McQueen

  1. Blan dijo:

    Oooooh yo también me sé de memoria diálogos y cancioncillas de todas las pelis de Disney, también hasta Cars! (las posteriores las he visto pero “solo” dos o tres veces cada una, no lo suficiente como para poder repetirlas al dedillo :P). Me encannnnnnnnta Baby Mike, y va camino de radioaficionado como yo: algo de fondo sí, pero mejor que no haya que mirar porque paso 😛
    Besos!

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  2. Mo dijo:

    Lo que yo daría porque Peque pasase más de la tele… Debe ser que la teleadicción se hereda cosa mala, porque a la que puede ya me está pidiendo dibus… y yo preferiría que jugase!! (además, a mi la maternidad me ha hecho ver mucho menos la caja tonta, y ahora que me estoy quitando me sale un hijo enganchao, si es que…).
    Muas!

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